Contra la violación de España: ley y unidad

21.01.16. Se quiera ahora o no, en el año 1978 nos dimos una Constitución, una ley, para “… los pueblos de España…” (Preámbulo) y con esta Carta Magna hemos funcionado durante más de treinta años, es un hecho, no lo vamos a discutir. A su amparo se constituyeron parlamentos autonómicos, se garantizó la expresión de la voluntad popular a través de las urnas y se sigue garantizando incluso la voz y el voto de aquellos que se llaman anticapitalistas y antisistema, aunque luego hagan todo tipo de piruetas y alianzas más que sospechosas para que el sistema les abone los millones de euros que les corresponden como grupo parlamentario, cuantos más millones mejor. Mucho hablar pero cuando llega la mosta no perdonan, es lo que hay. En la Constitución también nos dimos los mecanismos para reformarla (artículos 166 y siguientes). Aunque parezca de perogrullo, es evidente que para sacar las urnas y votar hay que regular (por ley, en este caso electoral) qué se pregunta, quienes pueden votar, cómo es el recuento de votos, quiénes cuentan los votos, cómo se les elige, etc. Se convendrá en que sin ley nada es posible en un Estado de Derecho, precisamente por eso, porque es de Derecho, es de ley; otra cosa serían otras formas políticas como la del Estado Islámico o la dictadura de Maduro, ésa que envidian algunos que dicen van asaltando cielos; ni siquiera para las expresiones trasnochadas que utilizan han sido originales, más o marx de lo mismo, agua muy pasada que llega a la putrefacción, no la beban, por muy cristalina que la vean.

Pero tan importante o más que una ley para sacar las urnas a la calle es la ley que garantiza que eso que se va a votar se va a reconocer, se va a cumplir. De otro modo, ¿para qué ir a votar si lo que se vota no tiene ninguna eficacia? Pues bien, precisamente por ley, por un Tratado Internacional, España pertenece a la Unión Europea y está sometida a sus leyes, es un hecho real, se quiera o no se quiera ver. Y ello nos reporta innumerables beneficios, se podría incluso decir que la supervivencia en un mundo marcado por la economía, se quiera o no, por la defensa ante el terrorismo internacional, por poner un ejemplo; también tenemos una moneda común más poderosa para poder competir, un status jurídico, incluso Tribunales supranacionales que también garantizan el cumplimiento de la ley en España y si no repasen las últimas resoluciones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre el cumplimento de condenas a terroristas etarras, enmendando la plana al mismísimo Tribunal Supremo, por mucho que duela. Hay ley y si no se cumple en España, Europa se encarga de que se cumpla, no lo duden, a los hechos me remito. Que se lo pregunten también a los griegos antitroika que ganaron las elecciones, no sé exactamente el trecho que les queda para tomar el cielo al asalto, pero debe quedar bastante todavía, por intentarlo que no quede, allá ellos y los que quieran engañarse. En todo caso que en España empiece la gente a darse cuenta de que algunos demagogos están ofreciendo pan y calefacción para conseguir votos y luego no es ésa la “emergencia”, ni pueden cumplir con lo que están diciendo.

Sin ley no puede haber Democracia, habría caos. El Estado de Derecho garantiza que haya Democracia o, dicho al revés, la Democracia se basa en la ley y en su cumplimiento. Y esto en España ya no es una cuestión nacional ni plurinacional, como la llaman mal algunos, sino una cuestión europea, supranacional. Por cierto que en España no hay naciones, en el sentido jurídico de la expresión nación, quien habla de plurinacionalismo o no sabe lo que dice o miente, y todo apunta a que una mentira más no debe importar mientras dé votos. España es sujeto de Derecho reconocido internacionalmente; Navalcarnero no, por mucho que sus habitantes saquen las urnas a la calle para decidir (no democráticamente porque no hay ley que les ampare) el fin de la ocupación española, o la anterior musulmana o incluso la de los mismos visigodos que no parecían tan beligerantes ahora que a algún muyaidín le ha dado por recuperar Córdoba, no sabemos si como resultado de sus urnas, pero seguro que si las saca a las calles de su pueblo votan todos a favor, faltaría más, siempre será mejor para sus intereses, y si hay que apelar a la Historia se apela, que fundamentos históricos consistentes no van a faltar, empezando por la propiedad de los muros que rodean aquella ciudad, que todavía lleva las marcas de las manos de sus antepasados. No nos vengan con milongas. Hoy en día, sacar las urnas sin una ley que lo ampare reconocida en Europa es un ejercicio vacuo de paletismo que no tiene precedentes allende fronteras. También una irresponsabilidad muy grande. Se está engañando al pueblo, pero también parte del pueblo quiere ser engañada porque quieren creer que así van a salir ganando sus intereses particulares de ave de corral, y por eso están hasta dispuestos a creer en aquella gran invasion que nunca se produjo o en el huevo que puso Dalí en la frontera con Castrourdiales, prueba de que allí pasó algo histórico y como tal debe ser reivindicado, con ley o sin ella, como dijo otro farsante que ha acabado por la puerta de atrás con la marca de la bamba en el trasero, y lo que le queda, le está bien emplerado.

Detrás de este ejercicio irresponsable de populismo electoralista, están los de siempre, los que alientan a la desobediencia, a la ilegalidad, al sentimiento ignorante, apelando incluso al odio, prometiendo que van a infringir la ley, que van a violarla, no puede haber una expresión más acertada. Lean un poco de Historia reciente y consulten los archivos históricos que narran con total objetividad lo que pasó en una ciudad de la Península ibérica – y con esta expresión no herimos los últimos sentimientos de algunos/as – cuando los anarquistas la tomaron. No hace tanto tiempo. Pero que no se engañen, son los mismos pero estamos en otros tiempos, ahora somos Europa con todas sus leyes, por fortuna pero también porque muchas personas se dejaron la vida luchando por conseguirlas, respétenlas, no se sirvan de ellas para violarlas.   Cuando se actúa contra la ley se dice que ha sido violada, es una acepción juridica que no puede ser más expresiva, más fuerte: violar. Utilizada también jurídicamente para significar la acción de abusar sexualmente de una persona contra su voluntad.

Ahora ya no vale, puños en alto por muchos que sean (que encima no son tantos), decir que nos pasamos la ley por el forro, que es lo mismo que violarla, ni tampoco vale afirmar que como unos cuantos de un pueblo deciden por todos los demás que hay que infringir la ley, pues entonces sea. Por cierto que esa ley que infringen y anuncian públicamente que van a infringir es la misma que les ha dado todo lo que tienen hasta ahora, incluido su mismo Parlamento. Somos así de cafres, de ignorantes. Y es que en España hay un concepto equivocado de la ley, precisamente por ignorancia. En otros sitios la ley es sagrada, se hace cumplir a toda costa, se sabe que es la garantía de seguridad, de igualdad, de civismo. Aquí parece que sólo está para cumplirla por temor o en caso de duda. No quiero tampoco ignorar a algún que otro carca que concibe la ley como algo subordinado a su moral, que por cierto va cambiando según los intereses del momento, de modo que cuando la ley va en contra de lo que concibe como un bien ultraterreno, entonces no la cumple, y eso que para conseguir dinero su moral no tiene ninguna cortapisa. Pero con todo ello y más, se quiera ver o no, España está blindada por ley nacional y europea, y tenemos todo el derecho a defenderla y a exigir que se respete. Si alguien quiere cambiar algo que vaya por el camino legalmente previsto, que no se equivoque ni se engañe ni engañe a los demás, no hay otro.

Pero si en España no falta ley que la protega, hay que reconocer que falta patria y ésta es, con alguna otra carencia de no menor calado, lo que explica qué está pasando. De seguir así, llegaremos a hablar de la reivindicación del cantón de Cartagena, al tiempo. Y falta patria porque no se ha rescatado la Historia reciente de España, no se han desenterrado ni nos han dejado desenterrar a muchos patriotas que no eran ni franquistas ni separatistas, ni azules ni colorados, y con ellos se quedó la patria que tanto nos hace falta, ahora especialmente. Por eso hablar de patria española se sigue asociando a la dictadura. Falta patria porque hemos dejado que, durante años, se manipule interesadamente la Historia en la escuela pública y se adoctrine a muchos niños en el odio a un país en el que cabemos todos. Por cierto, ¿en qué mente cabe infundir odio a un niño? ¿Y miedo? No estoy hablando de suposiciones, desafortunadamente. Vayan a determinadas escuelas y colegios y pregunten a los niños. Falta patria porque hemos dejado que la grosería de un monumento a un dictador se perpetúe en el tiempo como si no pasara nada, mirando para otro lado, bendiciones incluidas. Y falta patria porque en tu propio país no puedes ir con una bandera sin que te tilden de facha. Vayan a cualquier país de Europa y enseguida respirarán patriotismo y les va mucho mejor. Me viene a la cabeza la demostración de patriotismo de los franceses tras los tristes atentados de París y no puedo evitar recordar el 11 M y el espectáculo que dimos, mejor ni mentarlo, es muy doloroso. En España hace tiempo que mucho aldeano presume de aldea excluyente, así estamos y por ahí van muchos, con toda la dosis de ignorancia que les cabe entre las dos orejas, lo que da por resultado lo que en algunos sitios ha llegado a la esquizofrenia de vivir durante meses pendientes de no se qué asamblea de personas que se autocalifican como antisistema y anticapitalistas, a la vez que no pierden oportunidad de asociarse con quien sea y dentro del sistema con tal de medrar y engrosarse la buchaca, que cobrar están cobrando un capital. Pero no se equivoquen, se puede y se debe hacer patria en España, y se hará, ya es hora, tenemos todo el derecho, la ley nos ampara y Europa también.

 

P.D. Quien ha escrito este artículo no ha votado nunca al PP.

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